miércoles, 6 de abril de 2016

Espirometría

Un espirómetro es un dispositivo que tiene una entrada con boquilla. Para realizar la prueba con el espirómetro, la persona inspira profundamente toma la boquilla la pone entre sus labios y obstruye su nariz con una pinza plástica, espira con mucha fuerza para mandar el aire por el tubo. El equipo que se encuentra conectado a la boquilla registra el volumen de aire espirado o inspirado y el tiempo que tarda cada evento.
Las medidas de capacidad pulmonar y del flujo que se puede manejar, son utilizadas para saber si existe una enfermedad respiratoria, al comprobar que cantidad de aire pueden manejar los pulmones del paciente, la cantidad de aire que puede espirar y la velocidad que lo hace. Las mediciones realizadas con un espirómetro permiten registrar una serie de parámetros que pueden ser analizados de forma gráfica y numérica. Estas pruebas a menudo se realizan conjuntamente con la administración de un fármaco bronco-dilatador.
Hay instrumentos que miden el flujo máximo de espiración del aire de forma simple. Lo cual permite controlar una enfermedad asmática desde casa ya que son dispositivos de bajo costo, los cuales constan de esferas de plástico encerradas en el dispositivo manual.
La capacidad pulmonar puede mostrar el grado de rigidez o de elasticidad de los pulmones y de la caja torácica. Estos parámetros son detectados en trastornos como la fibrosis pulmonar y las desviaciones de la columna vertebral (cifoscoliosis).
La pérdida de elasticidad pulmonar y la reducción del movimiento de la caja torácica pueden ser consideradas como trastornos restrictivos. El análisis del flujo respiratorio sirve para conocer el grado de reducción u obstrucción de las vías aéreas. Los parámetros fuera de lo normal en enfermedades como bronquitis, enfisema y asma. Estos trastornos pueden ser catalogados como obstructivos.
Se llama espirometría la determinación, mediante un espirómetro de los volúmenes pulmonares y la rapidez con que estos pueden ser movilizados.
Existen dos tipos de pruebas de espirometría: simple y forzada. La espirometría forzada proporciona información más detallada, así mismo la espirometría simple complementa a la primera. Ambos estudios se realizan de forma consecutiva.

En la espirometría simple se solicita al paciente que tras una inspiración máxima, expulse todo el volumen de aire que sea capaz, utilizando el tiempo que sea necesario de ahí el nombre de espirometría simple. En el caso de, la espirometría forzada se le indica al paciente la expulsión de todo el aire que contenga en sus pulmones tras una inspiración profunda en el menor tiempo posible. La información que se obtiene de cada una de estas acciones es diferente.

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